Creo muy necesario explicar que los aceites vegetales son la base del cuidado de tu piel y desmontar la mentira que lleva décadas rulando y que dice que son pesados, que producen grasa y comedones y que son una mala opción cosmética: absolutamente falso. La verdad es muy sencilla y sólo tengo que contarte 3 cosas:

  1. qué son los aceites vegetales,
  2. cómo funciona nuestra piel, y
  3. por qué desde hace mucho tiempo la industria cosmética convencional mantiene una orquestada campaña de desprestigio contra estas sustancias naturales.

1 AFINIDAD CUTÁNEA: ¿QUÉ SON LOS ACEITES VEGETALES Y DE QUÉ ESTÁN COMPUESTOS?

Los aceites vegetales son extraídos de los frutos y semillas que los producen y son unas sustancias oleosas con distintas composiciones químicas según su origen, pero todos ellos son LIPIDOS. En general existen dos tipos de lípidos: los aceites que son líquidos a temperatura ambiente, y las grasas que son sólidas a la misma temperatura. Esto es válido tanto para los de origen animal como para los de origen vegetal. En este post me referiré solo a los aceites vegetales líquidos, dejando aparte las grasas vegetales como la manteca de cacao, la de karité, o el aceite de coco, de las que hablaré en otro post.

Los lípidos están compuestos por distintos ácidos grasos, como el oleico, el linolénico o linoleico  entre otros, que son ácidos grasos esenciales (también llamados omegas) porque nuestro organismo no los puede sintetizar si no que deben aportarse por la dieta, en una proporción que varía dependiendo de cada aceite y que le confiere características diferentes. Los aceites vegetales cuentan además con la presencia de otros nutrientes muy adecuados para nuestra piel como las vitaminas liposolubles (sobre todo la A y la E), antioxidantes, pigmentos como los betacarotenos (que también son excelentes antioxidantes), y minerales.

2 ¿POR QUÉ FUNCIONAN EN NUESTRA PIEL?

Para entender por qué estas sustancias son tan adecuadas para nuestra piel solo tenemos que conocerla un poco: la piel es una barrera que no deja pasar el agua ni los cuerpos hidrófilos, pero sí absorbe sustancias hidro y liposolubles. La estructura externa de la epidermis se asemeja a una pared de ladrillos unidos por un cemento lipídico que es lo que contiene la presencia de agua de las células epidérmicas: si este cemento no es suficientemente rico en lípidos complejos se debilita y el agua contenida en las células superficiales va a evaporarse muy rápidamente. Los lípidos que constituyen los aceites vegetales son el nutriente esencial que va a mantener la fortaleza de este cemento intercelular que mantendrá fuerte la barrera epidérmica y el agua retenida en la dermis, evitando su rápida evaporación y por tanto la deshidratación cutánea excesiva porque el agua se evapora de forma continua (hasta un litro al día) a través de la transpiración y respiración cutánea. Los diferentes ácidos grasos que componen los aceites vegetales van a ser absorbidos de esta manera y llegan a las capas internas de la piel y poco a poco formarán parte de ella: recuerda que la membrana celular (¡de todas las células de nuestro cuerpo!) está formada por diferentes ácidos grasos. Es una nutrición 10.

3 NO TE AXFISIES CON LOS ACEITES MINERALES

Sin embargo no vas a encontrar esto mismo en los otros aceites que la industria cosmética vende como ideales: los de origen mineral. Los aceites minerales en sus diferentes versiones extraídas del petróleo o del carbón (véase paraffinum liquidum y todas sus variantes) no son  aceites, son hidrocarburos compuestos de otras moléculas diferentes a los ácidos grasos y que no son afines a la piel. Al no llegar a formar parte de la estructura cutánea se quedan en el exterior y forman una película impermeable que impide la transpiración de forma inmediata. Esto da lugar a una falsa hidratación por interrupción de la transpiración (función capital para nuestra piel y nuestra salud) como se puede percibir fácilmente en los baños de parafina. Esto es literalmente asfixiar la piel. Como consecuencia de este bloqueo de los poros muchas pieles generan más sebo, aumentando la secreción grasa y posibilitando el desarrollo de acné e impurezas. Además la presencia de esta capa impermeable en el exterior de la piel impide la absorción de otras sustancias necesarias, y es posible que pueda bloquear la absorción de vitaminas, entre otros nutrientes que puedan aportar los cosméticos naturales. En algunas personas también es fuente de intolerancias o reacciones adversas pues la piel tiene una función inmunológica y defensiva de sustancias tóxicas que no son afines a ella. Es decir, estas sustancias no aportan absolutamente nada, 0 nutrientes, y provocan un bloqueo en el funcionamiento correcto de la piel. Finalmente, tras años de aplicarlas en la piel porque están presentes en todos los cosméticos convencionales, se sabe que ejercen efectos tóxicos por acumulación de los hidrocarburos en nuestra piel, riñón e hígado, y la FDA norteamericana los incluye en la lista de posibles sustancias carcinogénicas. Con este dato debo añadir que en USA el aceite mineral está prohibido en el uso en niños menores de 3 años… justo lo mismito que ocurre aquí que es uno de los productos más publicitados en los aceites para bebés. Para pensar un poco…

La razón de su presencia universal en los cosméticos convencionales es puramente económica: son estables durante años a diferencia de los vegetales que tienen una corta vida y se enrancian fácilmente si no están bien conservados, lo que reduce obviamente las pérdidas. Y su precio no tiene nada que ver con el de los aceites vegetales… el margen de ganancia siempre es abismal…tienen constante producción y no hay variaciones de cosecha… algo que asegura su bajísimo precio. Es imposible volverse rico (como lo son los dueños de estos emporios) si el coste de la materia prima es elevado como ocurre con las sustancias naturales. Además, al no tener ni color ni olor permiten ser muy creativos con las fórmulas cosméticas: da igual que uses una leche limpiadora, una loción corporal, un aceite facial, una crema solar, un acondicionador capilar… todos están hechos con la misma base mineral pero con distintos acabados según el marketing de la firma. Así se pueden desarrollar multitud de marcas y precios… es lo que da forma a la industria cosmética convencional: solo cuida la fachada. Evidentemente no pueden decir esto de sus propios productos así que llevan décadas acusando a los aceites vegetales de ser densos, producir grasa y sacar comedones, entre otras lindezas. Es sencillamente una estrategia comercial. No hay nada real ni “científico” en dichas aseveraciones, por mucho que algo se repita no se vuelve real. Y finalmente recordar que la industria del petróleo es totalmente contraria a la sostenibilidad y ecología planetaria. Pienso que solo por esto deberíamos evitar consumir cualquier derivado del petróleo.

♥ USO DE LOS ACEITES VEGETALES

Los aceites vegetales forman parte de todas las fórmulas de cremas, leches y demás cosméticos naturales y/o ecológicos. Pero también se usan solos, como serum para el cutis, el cabello y las uñas o para todo el cuerpo como aceites corporales y de masaje.

Lo primero es hacerse con un buen proveedor de aceites vegetales, que garantice la calidad y origen de éstos. Obviamente si vamos a nutrir nuestra piel por fuera es tan importante como buscar buenos proveedores de alimentos. Sus características deben ser éstas:

  1. La principal es que deben ser extraídos por primera presión, vírgenes, sin calor en el proceso, para que puedan mantener todas sus propiedades nutricionales y organolépticas intactas.
  2. Y que indiquen si están refinados. Esto es sorprendente porque algunas marcas no indican esto en sus envases y dan lugar a confusiones.
  3. Y que garanticen que no están mezclados con otros.
  4. Y que no estén fraccionados para convertirlos en aceites secos, que son una opción comercial muy buena, vegetal, natural e incluso ecológica, pero que mengua la composición lipídica de los aceites vegetales (y por tanto su nivel nutricional) en aras de una mayor durabilidad y facilidad de comercialización ya que su textura es muy ligera y seca como los minerales.
  5. Y que sean ecológicos siempre que sea posible encontrarlos.
  6. El precio indica mucho: si encuentras un litro de aceite de almendras a 10€ sospecha… las almendras no son baratas precisamente y se necesitan unas cuantas para extraer aceite…

Cuando quieras probar aceites así solo tienes que pasar por Agua de Flores, tenemos buenos proveedores que garantizan esta calidad.

Lo segundo es valorar las necesidades de tu piel y usar los indicados para ti entre los aceites ligeros, los medios o los densos. Ninguno de ellos te dará grasa ni brillo pero debes aplicar los que tu piel o cabello necesitan. Esto es básico y es la causa de que a pesar de sus buenas acciones algunas personas noten que “no me va bien” o simplemente no les gustan las sensaciones. Las modas no ayudan y para disfrutar de todas las posibilidades reales que te ofrecen estas prodigiosas sustancias necesitas profundizar un poquito para elegir adecuadamente y cosechar los resultados.

Para empezar diré que siempre es mejor probar los aceites más ligeros porque van a venir muy bien para todo tipo de pieles: por ejemplo camelia para el cutis, albaricoque para el cuerpo y jojoba para el pelo. Una vez que los conozcas y veas sus resultados ya tendrás ganas de seguir explorando este maravilloso mundo.

Y para seguir debes asegurarte que estás usando cosméticos naturales de verdad, certificados o no pero auténticos, para evitar ponerte un aceite vegetal con una crema que lleve parafina o siliconas: al no permitir que los aceites penetren éstos se te van a quedar en el exterior y ahí y así sí que pueden dar grasa, brillo o reacciones cutáneas, pero no es a causa de ellos mismos si no porque tu piel tiene esa capa impermeable encima: date al menos 40 días para eliminar todos los cosméticos convencionales y que tu piel empiece a respirar y que sea capaz de comenzar a absorber otros nutrientes como los que aportan los aceites vegetales. Por último, como ya te conté en otro post, aplícalos antes de tu crema con la piel bien limpia.

¡Que los disfrutes!

Sheila Minguito García.

 

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