La Lavanda: de Tutankamón a tu botiquín.

Su reconocible y fresco aroma todavía se pudo percibir cuando abrieron la tumba de Tutankamón y encontraron restos de esta flor que nos acompaña hace miles de años.

Sin embargo, la Lavanda no crece en Egipto sino que es natural del Mediterráneo occidental: Italia, Francia y España.

¿Qué hacía allí?

Porque no la pusieron para ambientar el descanso eterno del faraón… ¿o sí?

Solo si conoces y usas esta planta medicinal y aromática llegarás a saber para qué la pusieron allí…

¿Para decorar? ¿Para dar buen olor? ¿Para energetizar el espacio? ¿Por esnobismo, ya que en Egipto desde luego era una planta para ricos?

 

En principio no la usaron para lavar nada aunque justamente parece que ese es el origen de su nombre en latín: Lavandula viene de lavare = lavar, limpiar, porque se usa desde siempre para eso.

Claro que también podría venir de “livendula” que viene de lívido = azul, por el color de sus flores.

Esas mismas que se han usado desde siempre para perfumar el agua de los baños romanos, esparcir en el suelo de iglesias y casas (cuando se pisa sube su aroma…) y preparar aguas de tocador.

 

¿Es de verdad Lavanda?

 

Pero cuando hablamos de Lavanda en general estamos en un error.

Porque este género tiene más de 45 especies reconocidas, además de un montón de subespecies, de híbridos naturales y artificiales y aunque todas son Lavandula… no todas son Lavanda.

Pueden ser Espliego, Alhucema o Cantueso, dentro de las variedades medicinales que se conocen y usan desde antiguo en España.

O el Lavandín, una especie híbrida artificial que se confunde mucho con la Lavanda, pero que no tiene sus mismas virtudes.

De hecho, yo he visto cómo productores de Lavandín vendían sus productos como Lavanda y cuando olí su aceite esencial y les pregunté me dijeron que sí, que era Lavandín y no Lavanda (a pesar de la etiqueta…)

Y es que el aroma de cada una de las variedades de Lavanda es diferente… y si te gusta el tema poco a poco las vas conociendo y distinguiendo:

♥ El aroma del Espliego es más dulce y floral, con notas herbáceas, balsámicas y amaderadas.

♥ El del Cantueso en mucho más intenso y penetrante, más alcanforado.

♥ Y el del Lavandín es mucho más fresco, con dos notas: una alta alcanforada y fresca y otra baja amaderada y herbácea.

 

Vaya lío, ¿eh?

Pues estas diferencias también se dan en sus virtudes curativas y por eso debemos saber que no todas las Lavandas son Lavanda.

 

Propiedades medicinales

Pero para no liarte mucho, vamos a conocer las excelentes virtudes con las que te ayuda a cuidar tu salud la Lavanda:

Una de las más conocidas es como sedante del sistema nervioso y analgésico, por lo que ayuda en todos los malestares que aparecen por nervios y estrés:

→ Insomnio, migrañas nerviosas, temblores, espasmos, dolores articulares y musculares, neurastenia…

Además, tiene excelentes virtudes digestivas, ya que aumenta la secreción gástrica y la motilidad intestinal:

→Para los gases, los cólicos y la dispepsia estomacal.

Y unas reconocidas propiedades antisépticas y antinflamatorias que son, muy seguramente, la causa de elegirla para limpiar y desinfectar estancias, ropas y personas:

→ Para todo tipo de infecciones sobre todo las cutáneas (acné, úlceras, conjuntivitis, granos…), respiratorias (laringitis, bronquitis, catarros…), intestinales (difteria, tifus…) e genitourinarias (leucorrea, gonorrea, cistitis…).

 

Pero, además, la Lavanda tiene una acción muy especial sobre la piel ya que tiene propiedades citofilácticas, es decir, favorece la regeneración de las células cutáneas.

Por eso tanto su tisana, su hidrolato o su aceite esencial son idóneos para limpiar y curar todo tipo de:

  • Heridas y cortes
  • Úlceras y fístulas
  • Granos, abscesos y forúnculos
  • Insolaciones y quemaduras solares
  • Picaduras de insectos
  • Dermatitis y psoriasis

 

Y tiene que estar siempre en tu botiquín.

 

Aunque también la puedes tener en una maceta en el alféizar, porque recoger sus espigas floridas es uno de los deleites del verano…

 

Por hoy quedamos aquí, pero además, si tienes oportunidad, te invito a conocer en vivo y en directo las Lavandas en las actividades de esta primavera y verano: el TALLER DE FITOAROMATERAPIA y la visita a los CAMPOS DE LAVANDA.

 

Besos y flores de Lavanda.

Sheila Minguito.

 

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