Seleccionar página

¿Cómo vas con todo lo que estamos viviendo? Si te sientes como si una ola te haya mandado al fondo y estás intentando salir a flote, ya somos dos.

Aunque ya dije en Instagram que publicaría aquí posts sobre cuidados saludables hasta hoy no he podido hacerlo. Por mucho camino que haya recorrido en mi desarrollo personal no estaba preparada para este zambombazo. Como cualquiera.

Así que, a pesar de mi conciencia de la vida, del planeta como ser vivo y del devenir de la humanidad y el mío propio como miembro de ésta, estoy en un estado de estrés agudo.

¿Y cómo recomendar remedios, sustancias, recetas o ideas por muy naturales que sean sin pararme y observar lo que me pasa? Por muchos recursos que tengo, y muy eficaces, no sentí que era adecuado soltarlos ahí, sin más, con el único fin de que el miedo se calme, pero a la vez alimentándolo.

Y es que alimentar el miedo usando remedios naturales no es ser consciente.

¿De qué sirve empezar a tomar vitamina C en megadosis si no logro aceptar lo que está pasando? ¿Si corro a meditar, a ponerme a hacer yoga, a tomar plantas medicinales, envolverme en aceites esenciales o intento convencerme a mí misma que todo va a ir bien, pero no lo veo realmente en mi mente ni lo siento en mi corazón?

Así que viví lo que todos: miedo masivo. Pero día a día he observado lo que me estaba pasando a mí y a mi alrededor y durante este tiempo he ido recuperando mi equilibrio habitual, usando estos recursos que ya tenía incorporados en mi interior pero que son universales.

Reconozco que no quería publicar un post más, sin coherencia con lo que soy, pienso y siento. Así que recopilé estas 5 buenas prácticas que me están ayudando mucho y que quiero compartir contigo, y también podemos hablar de ellas si te parece (puedes dejarme tus comentarios más abajo y me encantará abrir un diálogo contigo):

 

Recurso nº1: Acepto mi vulnerabilidad

 

Es un momento de incertidumbre, nadie sabe qué va a pasar mañana. Nadie sabe por qué ha pasado. Podemos especular y según nuestras creencias derivar nuestras razones aquí y allá. Pero aún no podemos validarlas, y quizás nunca lo haremos.

Pero no pasa nada.

Entre tener razón o tener paz, yo elijo siempre la paz.

Cuando la razón me lleva a pegarme conmigo misma (ahora pienso esto con estos datos, ahora esto otro con estos otros…para agarrarme a un aparente tronco flotante que me haga sentir menos miedo) lo veo, me veo forcejeando con mis razones y paro.

Porque sentir y pensar no son sinónimos. Por mucho que piense esto o lo otro sigo sintiéndome vulnerable. Así que acepto lo que pasa, que no es lo mismo que resignarme.

No tiene nada de malo aceptar la incertidumbre y la vulnerabilidad. No soy más débil por ello.

No pasa nada por decir que tienes miedo, que estás en estado de estrés agudo y que todo esto te pilla con la guardia bajada. Usa tus propias palabras, y si necesitas decir tacos, úsalos.

Prueba a decirlo en voz alta o a otra persona. Si lloras mientras lo dices tampoco pasa nada, más bien al contrario pues liberamos tensión emocional. Si te desmoronas mientras lo dices y no puedes remontar tras liberarte de la vulnerabilidad, entonces hay que buscar ayuda profesional. Y tampoco pasa nada por esto.

¿Por qué hablo de aceptar la vulnerabilidad como el primer paso? Porque solo podemos resolver algo conociendo el problema. Y negarnos nuestra parte más débil puede aparentar ser una solución, pero nos obliga a mentirnos a nosotros mismos sobre nuestras propias emociones.

 Y eso no te gusta de tí misma. Creo. A mí no me gusta mentirme, decirme que no pasa nada cuando sí pasa no es una opción.

 

Recurso nº2: Me pongo en lo peor

 

Sí, es normal, y necesario, pensar en todo lo malo que puede pasar:

  • la salud y la supervivencia de tus mayores o gente delicada cercana a ti;
  • el trabajo, el modo de ganarse la vida que ha desaparecido por arte de magia para millones de personas y qué no sabemos si volverá y cómo;
  • tu salud en general afectada por estar más de 1 mes encerrada en casa…
  • las relaciones afectivas que se pueden deteriorar por una convivencia extrema y el estado de estrés de cada miembro de la familia o pareja…

Hay muchas razones para darle al coco… y no dormir.

Bien, hazlo, no duermas. Yo no dormí bien los primeros días y tras las primeras semanas aún algún día me despierto antes de lo habitual…

¿Por qué debería dormir a pierna suelta cuando todo está así de mal? No me exijo estar normal, porque la situación dista mucho de ser normal, entendiendo esto como lo habitual conocido.

No lucho contra la tendencia a estar despierta, no intento dormir a toda costa cuando una parte de mí está en estado de alerta permanente. Si intentamos dormirnos artificialmente solo conseguiremos alterar más el sistema nervioso autónomo, que trabaja a nuestro favor y no en contra.

Por tanto, si tu naturaleza es de no dormir cuando tienes un problema gordo, no duermas. La mía es así.

Eso sí, no me regodeo. Un rato está bien, pero no toda la noche.

Así que si tienes la costumbre de ponerte catastrofista es un buen momento para reconocerlo, tomarte a tí misma un poco menos en serio y dejar de hacer dramas.

Y dejarlo partir. 

Dejar partir nuestros malos pensamientos es una acción que nos activa el equilibrio interior.

Cómo los dejamos partir es otra cosa. Hay muchas maneras, una de las que más me gusta es la técnica de la Coherencia Cardíaca y esa es la que te recomiendo si no tienes ninguna otra que te funcione.

 En un próximo post te hablaré más de ella.

 

Recurso nº 3: Agradezco lo que soy y lo que tengo

 

Una vez que veo todo lo malo que crea mi imaginación lo dejo partir y elijo el otro bando: para calmar el sistema nervioso después de recrearme en todas las imágenes negativas que he dejado venir me conecto con mi parte luminosa y dejo venir las imágenes positivas que tengo en mi corazón.

Una forma muy eficaz es sentir el agradecimiento por lo que sientes como bueno en tí, en los demás y en la vida en general, o por lo que tienes.

Yo me siento muy agradecida a la Vida que me ha dado mi familia, mi compañero de vida, mi casa, la comida, el agua, la luz, mi salud… la conexión a internet (si no este mensaje no te llegaría…😉), y sobre todo el sentido común.

Pero cada momento es diferente, y cada uno tiene su propio listado. Siente cómo tu corazón se ilumina cuando agradeces aquello que te hace sentirte bien.

A mí me nace solo, es una emoción que siento desde que soy joven: ¡¿cómo no dar gracias por este sol que está entrando por la ventana en este momento? Es un entrenamiento de las técnicas de desarrollo personal que seguro habrás leído y practicado, y desde luego que a mí me pone siempre en buena onda.

Siento que es un lujo estar viva, dónde y cuándo esté siempre hay cosas para agradecer.

¿Para tí también? ¿Qué te hace sentirte tan agradecida que el corazón se te ensancha? Evócalo y vívelo plenamente. Esa es la idea.

 

Recurso nº 4: Descanso sin sentirme culpable

 

Es muy posible que, tanto si trabajamos fuera como si lo hacemos en casa, ahora mismo haya más tiempo de inactividad comparado con antes de la crisis, salvo que tengas niños pequeños en casa, o mayores a quienes cuidar (si es así además de todos los recursos que puedes usar quizás necesites también apoyo físico porque es muy duro estar encerrada en casa con niños pequeños, mayores o dependientes).

Y eso en nuestra mente colectiva no está permitido.

Incluso durante nuestro tiempo de ocio estamos ocupados haciendo algo, aunque sea ver la tele o leer… el descanso es solo el obligatorio para no morirnos (es decir, el de dormir).

Así que acepto la culpa por estar parada, además de la irritabilidad o la injusticia por verme obligada al confinamiento y fluyo con estas emociones en la medida que surgen.

Yo esto me lo tengo bastante trabajado porque es una tendencia colectiva y familiar que me arrastra y puedo no ser consciente de que estoy extenuada lo que me lleva a enfermar después.

Así que rápidamente ví las posibilidades de quedarme en casa sin hacer excesos laborales (porque mi proyecto laboral me demanda muchas jornadas de 10h diarias) y pudiendo descansar más. Eso sí, sin sentirme culpable.

Porque para que el estrés mengüe el descanso tiene que ser sano.

Por eso es útil y necesario organizar las tareas diarias e incluir en ese orden el momento de descanso natural, por ejemplo puedes encontrar pequeños momentos de descanso como:

  • comer tranquila y con largo tiempo de sobremesa antes de ponerte a fregar platos…
  • puede ser una siesta no especialmente larga,
  • pararte un rato antes de acostarte pero sin tele ni lectura… y mucho menos RRSS o dispositivos electrónicos (el mundo sigue mientras tú te bajas…😉)
  • o programar un spa casero durante un par de horas de vez en cuando…
  • un momento que te permita descansar sin otra cosa que hacer, algo que no te evada la mente sino que te centre en tu cuerpo aquí y ahora, pero descansando.

Lo más importante es cambiar nuestra creencia sobre el descanso a lo largo del día. Hacer, hacer y hacer puede ser necesario pero si ahora no tienes tanto que hacer es momento de aprovecharlo…¿no crees?

Si tus biorritmos son muy potentes y tienes pila para estar activa plenamente todo el día este confinamiento puede ser terrible y entonces sí necesitarás canalizarla, pero si no es así y llevas arrastrando cansancio crónico meses atrás, no te exijas más actividad para compensar el sedentarismo del confinamiento.

 ¡Ah! ¡Y descansar no es hacer ejercicio! Moverte no cuenta como ocio ni descanso. Forma parte de tus necesidades básicas. Y no olvides que el descanso también es una de ellas, pero no las mezcles.

 

Recurso nº 5: Mantengo el orden

 

Sin orden el estrés se instala exponencialmente.

Necesitamos orden ambiental (espacial), temporal e interno para que nuestra salud se mantenga bien. El orden requiere planteamiento, claridad y disciplina, pero no es rígido, duro o inflexible.

Si ponemos orden en todos los ámbitos de nuestras vidas la creatividad puede aflorar porque le dejamos espacio para mostrarse, y si mantenemos el orden básico hasta podemos ser flexibles y adaptarnos muy bien cuando haya cambios que no podemos evitar.

En casa (ahora porque estamos en ella, pero igualmente ocurre en el lugar de trabajo) el orden mantiene libre tanto el espacio como el tiempo. Y por esos espacios y tiempos huecos la energía fluye mejor.

Y si además de las labores de casa tenemos que trabajar no es posible hacerlo bien sin una agenda y un programa a cumplir.

Para mí el orden en casa es muy necesario porque soy una PAS (persona altamente sensible) y este rasgo me inclina a necesitar estar en un entorno lo menos cargado posible, tanto de cosas visibles como de cosas invisibles pero perceptibles.

Uso los aceites esenciales y/o el incienso puro a diario en todas las estancias de la casa, ventilo durante horas si el clima lo permite y dejo entrar todo lo que puedo el sol (¡en Gijón el sol es vida!).

Como ahora trabajo horas sentada en el salón (mi casa es pequeña y no tengo otro lugar) programo los distintos descansos del ordenador o teléfono y durante ellos también cambio los aceites esenciales según mis necesidades o preferencias en ese momento.

Si no tienes disponibles aceites esenciales o un incienso de calidad te voy a dar un truco olfativo para ayudarte a cambiar el estado de ánimo:

Coge un tisú de papel y rocíalo con tu colonia o perfume preferido. No te lo pongas encima si no que usas el tisú como ambientador y de vez en cuando lo mueves agitando el pañuelo delante de tu nariz para que las partículas aromáticas que tanto te gustan lleguen a tu cerebro en segundos y te conecten con las emociones positivas que el aroma activa en tí.

Seguro que vas a notar el efecto de inmediato: ¿sabías que en solo 2 segundos nuestro cerebro responde a los impulsos olfativos?.

Si lo pruebas ya me dirás el resultado.

Bien, esto es todo por hoy. Si te apetece comentar algo estaré ágil para responderte.

Seguiré escribiendo algún post más con recursos que son reales, eficaces e inocuos para mantener la salud por dentro, la guapura por fuera y la luz interior, pero si tienes algun tema que quieres que trate me encantará conocerlo.

Un gran abrazo virtual.

¡Qué la Luz nos acompañe!

Namasté.

Sheila Minguito.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

×

¡Hola!

Nuestro horario de atención al cliente es de Lunes a Viernes: 10.30 a 13.30 y 16.30 a 20.00h. Te responderemos lo antes posible dentro de este horario. Recuerda que también puedes escribirnos a: eco@aguadeflores.es

× ¡Hola! ¿Te ayudamos?