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¿Cómo ves tú la menopausia?

Cuando hablo con las mujeres a partir de los cuarenta y tantos me encuentro con muchas lagunas de lo que se espera, conoce y cree acerca de la menopausia.

He observado una mezcla entre temor al envejecimiento, aceptación de lo inevitable, negación de los cambios u orgullo de envejecer a “mucha honra”. Vislumbro mucha confusión entre aceptación y resignación.

Sin embargo gracias a la evolución de la mentalidad femenina en los últimos decenios, la mayoría de nosotras ya no creemos que sea una enfermedad y que haya que medicarse para evitar los inevitables problemas que trae.

Porque, ¿realmente es un problema?

A pesar de que puedas no estar de acuerdo conmigo, mi respuesta es que no, pero sí que es un gran cambio.

Y como todos los cambios nos hace enfrentarnos a aquello que desaparece y a aquello que aparece, y aunque les tenemos mucho miedo parto de que hay una posibilidad de vivirlos bien: no podemos cambiar las circunstancias de nuestra vida pero sí que podemos cambiar lo que hacemos con ellas.

No podemos cambiar la menopausia pero sí podemos cambiar cómo nos sentimos con ella.

Cuando analizamos la estadística de los síntomas menopáusicos en el mundo es revelador ver que la mayor incidencia de éstos se haya en Europa, América y África, mientras que bajan enormemente en India y Asia donde el estatus social y familiar de una mujer menopáusica no empeora como ocurre en el resto del mundo.

¿Es la vivencia de la menopausia el factor desencadenante del sufrimiento que trae?

Mi respuesta es que sí, en particular porque cualquier etapa vital no solo se vive en el cuerpo sino que simultáneamente ocurre en la psique según nuestra conciencia de nosotras mismas y nuestras circunstancias personales.

 

Cambios físicos y psíquicos

 

En un momento de tu vida que suele coincidir a la misma edad que tu madre y ésta que la suya (salvo una enfermedad), tus genes empiezan a dictar nuevas órdenes a tu cerebro y éste a su vez dicta a las glándulas endocrinas cuándo deben cambiar la impregnación hormonal para que los ovarios dejen de ovular y cese la menstruación, lo que ocurre a lo largo de un lapso de tiempo bastante grande, entre 5 y 13 años.

Durante esta etapa nuestro cerebro se ve influenciado por un baño hormonal muy distinto al habitual de la etapa menstrual y nuestro cuerpo y mente empiezan a funcionar de manera muy diferente, sorprendentemente diferente, diríamos.

Aparece un estado nuevo donde la percepción que teníamos de la vida cambia, casi por completo.

Esta nueva etapa hace que nos veamos de manera diferente, de distinta forma, y en general seamos más conscientes de que las cosas son injustas, de las que nos dañan, las barreras y los frenos y cosas que antes podíamos pasar por alto pero que nos enfermaban en el fondo.

En la menopausia se comienza a desarrollar la Sabiduría.

Nuestros intereses cambian radicalmente y podemos dejar de sentirnos obligadas a cuidar de los demás para sentirnos libres de cuidar, ahora, de nosotras mismas.

Pero debemos permitírnoslo.

Para lograr salir de las trampas que colectivamente las mujeres nos ponemos a nosotras mismas, y no sentir ese gran dolor que achacamos a la menopausia (y en particular a nuestro propio cuerpo).

En la menopausia los objetivos vitales y el comportamiento están impulsados por las exigencias del alma, cuando antes estaban impulsados por las exigencias de la familia y de la sociedad: crecer, casarse, tener hijos, una carrera, cuidar a los padres… ser una buena cocinera, una gran amante, no tener celulitis… ¿te suena?

Pero ahora eso puede transformarse en otra cosa: crecer puede significar volver a estudiar o bien desarrollar un hobby largamente anhelado; casarse puede significar descasarse y buscar un compañero del alma.

Los hijos ya crecidos quizás no necesiten más que les dejen volar… Los padres necesitarán que los cuides, sí, pero también está el resto de la familia o una enfermera…

La carrera puede dar mucho estrés y quizás te plantees trabajar menos, dedicando más tiempo a otras actividades que te llenen más.

Puedes empezar a cocinar solo lo que te gusta y comértelo sin culpas, pues tu cambio mental también permite quitarte vendas de los ojos.

Ahora sí que puedes explorar lo de la gran amante ya que no hay miedo de embarazo.

Y la celulitis resulta que está mejorando, porque al trabajar menos y al disfrutar más haces más ejercicio y te cuidas más.

Son solo ejemplos, pero son reales.

 

El gran reto

 

Atreverse a vivir estos cambios vitales y mentales tal como vienen y dejarse llevar por la ola de la naturaleza que nos arrastra a vivir muchos años sin reglas es el gran reto de la menopausia.

Pero de momento no es fácil en nuestra sociedad. En particular porque todo esto no ocurre de la noche a la mañana sino que según es cada mujer, así aflora su menopausia, y que, como puedes ver, no es cuándo dejas de menstruar, sino que empieza mucho antes y dura bastante después.

Este proceso es justamente lo que necesitamos conocer pues muchos de los cambios psíquicos ocurren antes del cese físico y si no sabemos qué nos está pasando nos encontraremos perdidas y angustiadas buscando fallos donde no los hay.

Por eso desde este blog he preparado un programa de la menopausia en el que te voy a ir dando consejos* y remedios para que comiences a observar los cambios en tu mente y en tu cuerpo y que no los intentes bloquear, sino que los facilites y que ocurran de la mejor manera y sin daño.

Pues se ha comprobado que muchos de los síntomas físicos que tenemos como sofocos, sequedad cutánea, ganancia de peso, problemas faciales como vello, arrugas, flacidez… aparecen no tanto por la menopausia sino por el envejecimiento en sí mismo o la mala salud.

Y los psíquicos como irritabilidad y cambios de humor, angustia y depresión aparecen porque en el fondo no somos conscientes de estos cambios y nos resistimos a que ocurran.

Pero estos consejos solo van a funcionar a partir de un pacto: hacer las paces contigo misma.

Hacer las paces con tu piel, tu cuerpo, tu comida, con tu ánimo y tus planes vitales y atenderte como debe ser.

Porque ha llegado tu hora.

¡Este sí que es un reto y no los de instagram!. ¿Cómo lo ves?

 

 

*Consejo nº 1:

Comienzo sugiriéndote la lectura del gran libro de Christiane Northrup “La sabiduría de la menopausia” de quién he copiado el título del blog para que no se te olvide…

 

 

 

Gracias por leerme, si tienes algún comentario me encantará leerte.

Cuídate, 

Namasté.

Sheila Minguito.

 

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