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Hace unas semanas me salieron unos granos en la frente, ya sabes, de esos sorpresivos que de repente se inflan y duelen a lo tonto propios de quién padece rosácea como yo.

Nada grave, una consecuencia más del estrés que estoy viviendo, pero han sido la llave que facilitó una breve pero interesante anécdota que me ha hecho reflexionar de nuevo sobre un tema tan profundo que por su inmensidad me acerco a él de poquito a poquito.

Igual tú también te lo has preguntado alguna vez: ¿qué es el alma?

¿Sorprendida? Déjame que te cuente…

Mis granos se veían bien pero como no son nada importante no esperaba un “¿qué te pasa ahí?”, cuando de repente escucho a mi interlocutor preguntarme mientras miraba mi frente, un hombre encantador y voluntarioso regente de su tienda de vida natural, cuando entré a por una crema de almendras que había encargado un tiempo atrás.

Sus palabras me sorprendieron y simplemente le contesté: “¿el qué? ¿esto?, ¡ah! nada… que estoy un poco/mucho estresada…”

Pero mi respuesta no le convenció y me contó muy ufano que yo no podía estar estresada siendo yo quién era; que no emanaba estrés ni por dentro ni por fuera…

Y siguió diciéndome que quizás no sabía que el estrés es consecuencia de no estar alineada con mi alma y que me podía ayudar de inmediato si yo quería.

Sin darme tiempo a pestañear me contó que la mente podía ir por un lado pero si yo estaba alineada con mi alma todo estaría bien, aunque la mente siguiera a lo suyo…

Y me podía preparar de inmediato un remedio para alinearme con mi alma, si yo quería.

“En unos minutos te puedo preparar un spray como éste” me decía mientras le veía rociarse la cara y la cabeza con un pequeño spray, “que te alinea con tu alma… a mí me va muy bien, estoy muy centrado y no tengo ningún problema”, me contaba sonriéndome.

No tenía tiempo, si estás estresada sabes de qué te hablo, ¿verdad?, y tampoco sé si tenía ganas porque estoy viviendo unos momentos especialmente intensos, laboral, familiar, y por supuesto colectivamente, pero estuve a punto de preguntarle: “pero, ¿ tú qué entiendes por alma?

No sé qué será para ti, pero el alma humana me parece algo tan sagrado, tan inefable, tan sutil y profundo que me sorprendí a mí misma sintiendo surgir un No tan rápido desde mi interior a su propuesta que me hizo reflexionar durante horas, hasta el punto que aún lo estoy haciendo al escribir este post.

Le agradecí su ofrecimiento a pesar de que fue un poco invasivo y me fui pensando que lo que para uno es una verdad evidente (a él se le veía tan feliz con su spray de lo que fuese que sea) para otro es una búsqueda larga, aunque no infructuosa.

Pues para mí al día de hoy mi alma es algo que me ha sido dado, que me hace humana, pero no tengo palabras para describirla, aún estoy en búsqueda.

Se que hay un alma vegetal, un alma animal, un alma humana… y casi seguro que hay un alma planetaria, una solar y quizás una universal…

Una chispa de luz sagrada, de vida, que nos ilumina desde dentro. Un destello que me une al Todo.

La fe mueve montañas, nos enseñó el maestro Jesús. A veces me gustaría tener la fe de este chico porque estoy segura de que su creencia en el poder de ese spray para alinearse con su alma hace que realmente ocurra así.

Estoy convencida de que nuestras creencias crean nuestra realidad.

Pero hace mucho que escucho a todo tipo de vendedores de felicidad, llevo muchos años en este mundo del desarrollo humano, espiritual o como lo queramos llamar, y día tras día sorteo teóricos para los que tener un grano es síntoma de que no estás alineada con tu alma y que el estrés lo tiene solo quién no sabe que la mente puede ir por un lado mientras tú alma va por otro…

Un mundo donde tener debilidades no es bienvenido, donde los fallos deben ser corregidos de inmediato con cualquier técnica natural, terapia o práctica holística. Teniendo tantas herramientas para ser perfecta y feliz, ¿cómo se te ocurre no serlo?

Estoy segura que mi alma no es feliz.

Porque la felicidad es un concepto de la realidad terrestre sociocultural que estoy viviendo ahora mismo.

Mi alma simplemente Es. No requiere felicidad, ni tampoco infelicidad, para Ser.

Tal como mi Ser Es. Tal como la Vida Es. Tal como también tú Eres.

Así que, de momento, no voy a usar sprays para el alma. Aunque siga teniendo granos.

No obstante, si el tema te interesa puedo darte el contacto de esta persona. En ningún momento digo que no sea real lo que dice.

Solo digo que en mi realidad hay un no a esta idea; desde mi realidad actual ningún agua energetizada con ondas, plantas, minerales, cristales, geometría sagrada, aceites esenciales, imposición de manos, de palabras, de energías, de reiki, de quantum, de lo que quieras, puede vibrar al nivel que lo hace un alma humana.

Cada sustancia, información, vibración … tiene su propia acción y no dudo que sean útiles en el plano en el que actúan.

Solo que para vibrar al mismo nivel que un alma humana tienes que hacerlo desde otra alma humana. Para poder entrar en resonancia.

Y son los actos los que demuestran el nivel vibratorio de cada uno de nosotros.

¿Invado a la otra persona? ¿O la escucho? ¿Juzgo que lo que vive no lo debería vivir? ¿O creo en su capacidad para estar bien? ¿Confío en que su vida es la mejor que puede vivir para su evolución como alma?

Como terapeuta, es esta posición de consciencia la que procuro vivir en cada trabajo contigo.

Sea lo que sea que estemos tratando.

Para mí es tan importante un centímetro cuadrado de tu piel como tu corazón y por supuesto tu alma.

A la que solamente puedo alcanzar resonando con la mía.

 

Gracias por leerme. Si me necesitas para acompañarte en tu camino de salud, llámame.

 

 

Namasté.

 

Sheila Minguito.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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