Sí, el secreto está en la etiqueta… cosmética y es muy sencillo descubrirlo.
En este artículo te cuento los 2 puntos básicos para que aprendas a identificar una etiqueta cosmética en cuanto la leas.
Es más sencillo de lo que te imaginas y desde luego muy importante para no dejarte engañar y elegir dónde quieres poner tu dinero, energía y salud…
Y es que estamos ante un boom: la cosmética “natural” arrasa entre las consumidoras.
En los últimos años (gracias a, o impulsados por, la crisis) desde los grandes empresarios hasta los pequeños emprendedores han visto que si se añade esta palabra a su marca la cosa funciona.
Se vende. Y da igual que sea mentira, el consumidor no distingue (aún).
Y eso que desde 2008 la legislación obliga a describir en la etiqueta todos los ingredientes que lleva el producto: un apaño para que la responsabilidad recaiga en quien lo compra y no en quien lo produce.
Así que si una marca utiliza derivados del petróleo que provocan lesiones en el hígado el responsable final es quien se lo pone en la piel: ellos ya avisan que lleva paraffinum liquidum, por ejemplo, no “ocultan nada”… es el usuario quien debe decidir…
Pero esta información por lo menos nos facilita la elección. Si queremos enterarnos.
El secreto desvelado
La historia está en la etiqueta cosmética: en cada envase debe aparecer el listado completo de los ingredientes que lleva esa fórmula.
Se llama la INCI y es el estándar internacional para nombrar las sustancias cosméticas.
INCI es la abreviatura en inglés de la International Nomenclature of Cosmetic Ingredients.
Este sistema nos indica dos cosas capitales:
1. LA CANTIDAD DE CADA INGREDIENTE
El orden en el listado refleja la cantidad que hay de esa sustancia, de modo que el primer ingrediente es la sustancia que mayor cantidad tiene y la última la que menos.
Así se puede leer que la mayor parte de la mayoría de los cosméticos es agua.
También tienes que saber que el perfume, aroma, parfum o fragancia de un cosmético no suele sobrepasar el 1-2 % del total de modo que te sirve como línea de corte de todo lo que va detrás de esa palabra en la etiqueta: serán cantidades mínimas de cualquier ingrediente.
Esto también nos da una pista sobre los llamados «activos»: suelen ser los ingredientes estrella del producto que se usan para darle el reclamo publicitario.
Pero si los encuentras detrás de parfum o fragance ya te da una idea de lo que en realidad contiene de ese «activo».
2. EL ORIGEN DE CADA INGREDIENTE
- las sustancias de origen natural vienen escritas en latín
- las sintéticas o derivadas de naturales en inglés
Esto ayuda pero solo cuando ya te has aprendido unas cuántas pistas para identificar ingredientes ya que hay muchos derivados totalmente naturales que provienen de una manipulación correcta y sostenible y que se escriben en inglés, lo que puede llevar a error.
De ahí la necesidad de estar un poco informada y buscar información correcta.
EL TRUCO DEL LATÍN EN LOS ACEITES ESENCIALES
Pero hay que añadir algo más: igualmente quién legisló esto permitió sólo lo que interesa al sistema y por esa razón los aceites esenciales sean naturales o sintéticos se escriben en latín.
A los mandamases les pareció que si olía igual uno natural que uno sintético también tenían las mismas propiedades y hacían lo mismo en el organismo… por tanto consideraron que ambos debían ser la misma sustancia y llamarse igual.
Así que hoy en día hay que conocer muy, muy, muy bien al proveedor de aceites esenciales porque cualquier marca puede poner en la etiqueta cosmética Rosmarinus officinalis en un gel de baño de romero y estar cumpliendo la normativa.
Pero usando una sustancia sintética en vez de aceite esencial de romero de verdad, que es mucho más caro por supuesto, sin que el usuario pueda hacer nada, salvo informarse y elegir.
Por eso encontrarás marcas naturales y ecológicas que añaden la aclaración «procedente de aceites esenciales naturales», para señalar su calidad.
Esto ocurre sobre todo con los perfumes que provienen de aceites esenciales.
Ojo con los “falsos naturales”
Aunque haya que informarse un poco, gracias a este etiquetado podemos distinguir la verdadera cosmética natural de aquella que solo lo es de nombre.
Y ver si un producto está hecho de verdad con ingredientes naturales o es un reclamo publicitario.
Os pongo un ejemplo: en una conocida marca que vende un cosmético de aceite de oliva bajo el lema “el poder de lo auténtico” (snif…).
Pues este ingrediente estaba en su etiqueta cosmética en el nº 13 de los 22 ingredientes que tenía en total, justo después del perfume y de uno de los colorantes y conservantes que lleva.
Lo que nos explica que es imposible que “tanta” cantidad de aceite de oliva llegue a ser la protagonista de la gama y proporcione todos los parabienes que cuentan.
Usan la verdadera fuerza y acción que sabemos que tiene el aceite de oliva para inducirnos a comprar un cosmético “falso natural” añadiendo una proporción semejante a una gota de aceite en una piscina infantil…para justificar su nombre.
Este falso natural es la manipulación más habitual en el “lavado verde” (greenwashing) cosmético: marcas que llevan décadas ensuciando el organismo de las personas y contaminando el planeta quieren sumarse al carro de lo verde.
Y para ello añaden literalmente “una gota” de alguna planta a una fórmula convencional llena de lo de siempre (ingredientes cosméticos “clásicos”: derivados del petróleo, emulsionantes, agua del grifo, etc…), le cambian el nombre para darle un aire natural ¡y ha vender como rosquillas!
Leer la etiqueta cosmética te da poder
Tenlo en cuenta estas navidades, el reclamo de lo verde, vegano, parabenes free, sulfatos free, etc… puede ser muy atractivo, pero finalmente es en su mayor parte por desgracia solo eso: un bluf.
Si te apetece regalar cosméticos naturales asegúrate bien de quién está detrás de la marca.
Porque aunque los sellos de cosmética natural o de cosmética ecológica son muy atractivos tampoco te garantizan que sea una cosmética limpia de verdad.
Algunos tienen una amplia oferta de tipos que pueden o no incluir ingredientes sintéticos tóxicos o al menos que no pasan todos los exámenes para una verdadera cosmética limpia.
Y los sellos más poderosos son carísimos para las marcas pequeñas que quieren hacerlo bien desde la base.
Por eso cada vez más marcas pequeñas ofrecen mucha calidad sin usar estos sellos.
Y por eso aprender a leer las etiquetas cosméticas te permite comprar sobre seguro.
Además de echarle un ojo a mi selección de cosmética limpia, claro.
Besos y flores.
Sheila Minguito.




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